De nuestros trigos, nuestras harinas
Sembrar y moler en el territorio

Las harinas ecológicas de Territori de Masies nacen de los campos y los bancales del Baix Solsonès y cercanía, tierras trabajadas desde hace generaciones. Hoy cultivadas por el campesino Arnau Vilaseca de Cal Palà de Prades, la campesina Pilar Clotet del Molí de Bonsfills de Vallmanya, Joan Caelles de Moncunill d’Ardèvol i la Dolors Mas de Cal Piquet de Vallferosa. Este proyecto nace también del deseo de recuperar ese hilo roto. De volver a sentir el grano pasar por la piedra. De volver a dar vida a un oficio que formaba parte del ritmo de los pueblos.
Las harinas se elaboran con trigos antiguos, aquellos Triticum que han crecido adaptándose durante siglos al clima y a los suelos del territorio. Son variedades fuertes y rústicas, con gran calidad nutritiva y una proporción de gluten equilibrada, son patrimonio vivo de una forma concreta de entender el campesinado.
Actualmente, trabajamos con espelta, centeno, xeixa, camut y Florencia Aurora, variedades que habían sido habituales a los campos y que casi habían desaparecido, complementadas con variedades modernas singulares como el trigo tujena. Todas son harinas frescas, ecológicas y sin refinar, moliendas a la piedra – de momento – al molino de Cal Pauet, en L’Espunyola, maestro, padrino e inspirador incansable, que ha mantenido viva la llama mientras otros molinos restaban en silencio.
La molienda a la piedra conserva el sabor y la esencia del trigo. Las piedras, de lava, corindón y diamante, calientan muy poco y permiten mantener intactas las propiedades del grano. Es una forma de moler pausada, respetuosa, parecida a la de antes, muy diferente de los procesos industriales que separan y uniformizan la harina.
La harina ecológica de Territori de Masies existe gracias a la inquietud de socias agrarias que cultivan cereal ecológico para luchar contra el contrasentido que un país tan cerealista como el del baix Solsonès y cercanías, el trigo que se cultiva sea prácticamente inexistente a cocina y panaderías. Surge también para fortalecer y reivindicar el pequeño campesinado comprometido, aquel que con los pies en la tierra y el corazón en la mano, trabajan para que a los pueblos del baix Solsonès y cercanías se pueda vivir de la tierra y se pueda vivir en ella. Aquella que conoce y se reconoce en el tapiz de campos y bosques, en la cultura campesina, y en el anhelo de pequeños pueblos llenos de vida. Y aquella que tiene la convicción que nada de esto sería posible si no se coopera en vez de competir.
Summum